El tiempo que marca nuestros pasos, es el de la coersión eclesiástica, aunado a una doble moral... digo esto mientrás la suela del miembro más conservador presiona al revolucionario, una vez, dos veces, tres... como queriendo alcanzarlo en cualquier esquina, mientras ambos se cuidan de no pisar las rayas del suelo...
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El tiempo que marca nuestros pasos, es el de la coersión eclesiástica, aunado a una doble moral... digo esto mientrás la suela del miembro más conservador presiona al revolucionario, una vez, dos veces, tres... como queriendo alcanzarlo en cualquier esquina, mientras ambos se cuidan de no pisar las rayas del suelo...
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