Que las ideas cayeran de los ojos a los pies,
para brincar sobre ellas, llorarles y gritarles;
para tomarlas estropeadas y colocarlas de nuevo
en el arnés transparente de un pupilente viejo.
Al parecer hoy sólo tengo las sentencias cortas, el ritmo lento y la falta de gracia en esta voz tan seca.
American Dream
George Carlin - Who Really Controls America
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Hoja en Blanco
Esta hoja virtual pareciera ser aquella imagen a que nos invitan a pensar para calmarnos... sheets of empty canvas... Pero algo pasa que no puedo mantenerla en blanco. La saturo de trazos. Me inquieta su espacio, me invita a crear otros nuevos. Siento que no debo mancharla y casi sin darme cuenta voy asi manchando mis dedos. Mis uñas van desdibujando la línea que las unía con la piel, desnudando nuevos colores, los frescos y dolorosos rosas. No dejo de hacerlo. El placer extrañamente lo descubro en ese dolor constante de atrofiar la línea y deformar la hoja, de sentirme ansiosa... ansiosa a causa de un color claro, ansiosa a causa de un espacio abierto en demasía, ansiosa a causa de un poder ocioso, de un absurdo inevitable entre la permisibilidad de este fondo intacto y de otro incapaz de detener su nacimiento, irrepetible e infinitamente multiplicado.
Los mejores actores son los peores. Ellos todavía nos recuerdan el artificio de la ficción que a medias representan.
Pasadores
Tengo presente esa imagen. Salgo de la oficina. Me detengo a esperar el camión que me arrastrará a donde siempre. 10 minutos, 20 tal vez y entonces sí, arriba y a lado de la ventana. Espero a que suban todos. Me detengo en la cara del que más capte mi atención. Me gusta imaginar su historia, su día previo a ese momento, su dirección. Generalmente ninguno se da cuenta, con ese traqueteo y el esmero por no perder de vista el camino pareciera resultar imposible. Casi ninguno a excepción de los niños. Ellos siempre alerta de las desviaciones y otras brechas, no tienen miedo de perderse puesto que juegan en ellas. El sí puede verme de frente porque en su espacio ha reconocido a un intruso, a uno viéndolo. No le preocupa. Por el contrario, parece gustarle. Me sonríe. Me invita a jugar con él. No puedo evitar devolverle la sonrisa, pero en mi pesadez la curiosidad por él se detiene ahí, cuando me integra en su mundo. Giro la cabeza regresando al mío, perdiéndome en él. Por el vidrio rayado, oscuro y estrellado veo pedazos deformados de Tijuana. Mi vista los sigue hasta que encuentro una ventana abierta a solo unos asientos de mí. Prefiero verla sin ese vidrio, aún cuando no cambia mucho la perspectiva: las cajas trepadándose en los cerros y ellos arrojándolas de nuevo abajo, el paisaje más seco y caluroso que colorido, jalándose como quien pasa a estropear con su mano un cuadro fresco. Las imágenes borrosas y fugaces como las de un sueño y yo, tratando de detenerlas. Llegamos a mi parada. Bajo. Veo el camino que me lleva a casa. No con muchas ganas, pero sin pensar más, comienzo a recorrerlo. Me siento apretada en esta inercia. No me gusta pero no la detengo. Prefiero retirar los dos pequeños pasadores que todo el día sostuvieron mi cabello en su lugar, aparentemente impecable, ensartados en la cabeza por una necesidad difícil de soportar. Los alejó, arrojándolos en la gran bolsa con la esperanza de no encontrarlos mañana. Logrando entonces, sólo con ese pequeño acto y aquella estúpida espera, aminorar el peso de esa automatización e imaginarme como aquél niño del trayecto, perdida y sonriendo.
La imagen es linda pero el peso no aminora. En realidad, la inercia sigue ahí. Mañana tomaré el autobús de regreso a mi casa. Veré tal vez a un niño o a una mujer o a un hombre. Bajaré del camión, reconoceré el camino y retiraré los pasadores. La dinámica será la misma: un estancamiento vestido de vida, de cambios, de movimiento. Y yo ahí. Repitiéndolo paso a paso, inventándome las brechas, engañándome. No lo quiero. No quiero este sueño.
Podría no culparme al reconocerme en tantos otros que como yo andan por ahí, al reconocerme hasta en el propio país. ¿Qué no es México sino un tripulante más de ese autobús que, sin detenerse, arroja las imágenes deformes, olvida las casas sepultadas en los barrancos y encajadas en los cerros por miedo a perderse del tan glorificado camino al progreso marcado por el unísono carácter globalizante? ¿Qué no es, sino alguien que al final del día solo arroja los pasadores con planes como la disminución del sueldo de algunos funcionarios públicos y el aumento rídiculo del salario mínimo para insertarse en aquél proyecto; y que, por más pequeñas que parezcan las respuestas, no importa mientras encuentren siempre compensación con el lanzamiento de nuevas ilusiones nacionales? ...Una medida inútil a una problemática arrasadora. Por eso, corrijo. La culpa sí es mía, nuestra, de esos políticos que se pavonean con la representación del pueblo y de cualquier sonámbulo que siga gastándose la vida en recorrer una y otra y otra vez el camino trazado por otros.
La imagen es linda pero el peso no aminora. En realidad, la inercia sigue ahí. Mañana tomaré el autobús de regreso a mi casa. Veré tal vez a un niño o a una mujer o a un hombre. Bajaré del camión, reconoceré el camino y retiraré los pasadores. La dinámica será la misma: un estancamiento vestido de vida, de cambios, de movimiento. Y yo ahí. Repitiéndolo paso a paso, inventándome las brechas, engañándome. No lo quiero. No quiero este sueño.
Podría no culparme al reconocerme en tantos otros que como yo andan por ahí, al reconocerme hasta en el propio país. ¿Qué no es México sino un tripulante más de ese autobús que, sin detenerse, arroja las imágenes deformes, olvida las casas sepultadas en los barrancos y encajadas en los cerros por miedo a perderse del tan glorificado camino al progreso marcado por el unísono carácter globalizante? ¿Qué no es, sino alguien que al final del día solo arroja los pasadores con planes como la disminución del sueldo de algunos funcionarios públicos y el aumento rídiculo del salario mínimo para insertarse en aquél proyecto; y que, por más pequeñas que parezcan las respuestas, no importa mientras encuentren siempre compensación con el lanzamiento de nuevas ilusiones nacionales? ...Una medida inútil a una problemática arrasadora. Por eso, corrijo. La culpa sí es mía, nuestra, de esos políticos que se pavonean con la representación del pueblo y de cualquier sonámbulo que siga gastándose la vida en recorrer una y otra y otra vez el camino trazado por otros.
El habla no se agota en el silencio. Cuando éste cose la boca, aquella descubre los caminos del cuerpo.
unas ansias terribles por apoderarme de la letra aqui vibran. brincan sin direccion. que toco? la culpa, la victima, la mirada, la atribucion, la apropiacion. no. mejor las manoseo a todas y a ninguna. solo las nombro y abandono ahi para que la seduccion sea recurrente. una piedra en la cabeza, un mosco acosando mi oreja, una lengua que en su duda tartamudea, unos dedos que fecundan estas teclas casi orgiasticamente, que bailan, sin para que, sin por que, solo al compas de este dulce movimiento.
me invade la fuerza de esta sensacion. alertas anaranjadas por debajo. peligro. desviacion. otro. los ignoro. los veo y no los leo. los dejo esperar. que esperen los otros, que espere el sentido, que espere esta razon que inquieta no para de cazarme. que espere el mundo, que espere el tiempo, que aqui si puedo bailar.
me invade la fuerza de esta sensacion. alertas anaranjadas por debajo. peligro. desviacion. otro. los ignoro. los veo y no los leo. los dejo esperar. que esperen los otros, que espere el sentido, que espere esta razon que inquieta no para de cazarme. que espere el mundo, que espere el tiempo, que aqui si puedo bailar.
Golpes Mediáticos
Operativo en Michoacan, operativo en Tijuana, banda de secuestradores de los Arellano capturados en entrega de recompensa por secuestro y acusados por mas de 20 secuestros en Tijuana y Mexicali, la ignauración del Servicio Universal de Salud en que cualquier niño parido en este sexenio tenga servicio médico. No van ni dos meses de gobierno de Calderón y ya son largas las aportaciones a la decoración del edificio que comienza a construir con el slogan de mano dura y manos limpias. Sin embargo mucha agua ya jala el río a estas alturas. El murmullo detrás de tanta noticia tan "positiva" que invade las estaciones de radio, la prensa y la televisión, debiera escucharse más fuerte.
Los gritos tan característicos a nivel nacional en distintos ámbitos cercanos a la fecha de toma de posesión el pasado diciembre han sido poco a poco sometidos. Presos politicos pertenecientes a la APPO fueron liberados días antes de que acabara el año. La fianza liquidada a un x nombre que después habría de comprobarse como inexistente, como falso. El gobierno estatal oaxaqueño o el federal responsables de la desaparición de este saldo? Lo que no puede hacerse evidente. El doble discurso. La muestra de que como en aquella película, hollywoodense para variar, el cuarto poder sí son los medios... los edificadores de la penosa ingeniería de la política mexicana, de la farsa que trata de ocultar su falsedad y que, impotentemente, termina descubriéndose... La mexicanada bien hecha, ja!
Los gritos tan característicos a nivel nacional en distintos ámbitos cercanos a la fecha de toma de posesión el pasado diciembre han sido poco a poco sometidos. Presos politicos pertenecientes a la APPO fueron liberados días antes de que acabara el año. La fianza liquidada a un x nombre que después habría de comprobarse como inexistente, como falso. El gobierno estatal oaxaqueño o el federal responsables de la desaparición de este saldo? Lo que no puede hacerse evidente. El doble discurso. La muestra de que como en aquella película, hollywoodense para variar, el cuarto poder sí son los medios... los edificadores de la penosa ingeniería de la política mexicana, de la farsa que trata de ocultar su falsedad y que, impotentemente, termina descubriéndose... La mexicanada bien hecha, ja!

Verborrea
El miedo a lanzarse al vacío y regalarse a la apariencia en una discusión en que la verdad, el sentido y lo real ocupan una jerarquía mayor en el sistema de valores de un occidente atiborrado de reflexiones modernas, constituye una postura seguramente capciosa.
Escucho a Baudrillard decir: "So pena de aterrorizarnos, tenemos que descifrar el mundo, y aniquilar, por tanto, su ilusión primera. No soportamos el vacío, ni el secreto, ni la apariencia pura. ¿Y por qué tenemos que descifrarlo, en lugar de dejar que irradie su ilusión como tal, en todo su esplendor? Pues bien, también eso es un enigma, y forma parte del enigma que no podamos soportar su carácter enigmático. Que no podamos soportar su ilusión ni su apariencia pura forma parte del mundo." (El Crimen de lo Perfecto, 1996). Yo misma me escucho el otro día platicando con una amiga que al comentarme su creencia en una misión de vida que nos era inherente y que nacía con nosotros desde el día de nuestra llegada aquí, respondí y juzgué su sentido teológico, un tanto pedantemente, diciendo que esa podría bien ser una actitud temerosa que, buscando refugio y precisamente sentido a los días, se aferraba a lo primero que se inventaba rehuyendo estratégicamente del desierto de lo real (abusando de la frase que Zizek se fusiló de Matrix, la película, para titular su libro y referirse a esta noción de lo que queda trás la voluntad de matar toda ilusión de lo real vestida por la ideología).
Se habla entonces, en ambos casos, de una víctima que ha sido seducida por la apariencia pero que a la vez, en su papel de víctima no sólo es justificada sino también fundamentada. Su debilidad se fortalece entonces como tal. Al contemplar al hombre como incapaz de enfrentarse a lo real sin el velo de la ilusión, se acepta y hasta cierto punto promueve el que continúe permeandose en esa posición. No se trata de valor para pararse ante lo que es, ese en todo caso es un adjetivo romántico que por su galantería traiciona al acceso de lo real en sí. No se trata de valor porque no existe en lo real un elemento verdaderamente digno de temerse. El temor que aquellos planteamientos de huir al abismo sugieren es la inseguridad al que un nuevo estado alejado de la apariencia nos remitiría. Sin embargo, y aunque aquel sentimiento llegara a presentarse en una primera instancia, sabemos que un sujeto moderno, consecuente consigo mismo, continuaría la guía de la verdad hasta sus últimas consecuencias. El detalle sí, es que semejante concordancia por mas cantada que esté no es garantía funcional de la realización del acto que enuncia. Entonces, ¿es Baudrillard, al menos en este fragmento, un pensador moderno que pudiera decirse que se ha dejado guiar hasta las últimas consecuencias? ¿Que se ha arrojado por la verdad y al mismo tiempo, alternamente y muy probablemente sin la intención de hacerlo, ha contribuido a perpetuar el estado que él mismo critica? Sí. Creo que él, como yo y muchos mas hemos podido caer en ese error paralelo al punto que se busca. Aun así, puede que la solución se encuentre en un lugar muy distinto a éste: en uno tal vez en que la verdad y la apariencia, el vacío y el sentido, solo se juegan como conceptos.
En la cotidianidad de la vida, en el habla de las personas que deambulan por ahí, la apariencia, aunque tal vez ideológica, no se juega ni como apariencia ni como verdad, sino sólo como lo que es... El cuadro de percepcion de lo real se da en ese instante como algo presente y sencillo en su constitución, como el punto que con tanto afán algunos intelectuales, tan elitistamente, concluyen luego de vueltas y vueltas conceptuales, luego de tanta verborrea.
Escucho a Baudrillard decir: "So pena de aterrorizarnos, tenemos que descifrar el mundo, y aniquilar, por tanto, su ilusión primera. No soportamos el vacío, ni el secreto, ni la apariencia pura. ¿Y por qué tenemos que descifrarlo, en lugar de dejar que irradie su ilusión como tal, en todo su esplendor? Pues bien, también eso es un enigma, y forma parte del enigma que no podamos soportar su carácter enigmático. Que no podamos soportar su ilusión ni su apariencia pura forma parte del mundo." (El Crimen de lo Perfecto, 1996). Yo misma me escucho el otro día platicando con una amiga que al comentarme su creencia en una misión de vida que nos era inherente y que nacía con nosotros desde el día de nuestra llegada aquí, respondí y juzgué su sentido teológico, un tanto pedantemente, diciendo que esa podría bien ser una actitud temerosa que, buscando refugio y precisamente sentido a los días, se aferraba a lo primero que se inventaba rehuyendo estratégicamente del desierto de lo real (abusando de la frase que Zizek se fusiló de Matrix, la película, para titular su libro y referirse a esta noción de lo que queda trás la voluntad de matar toda ilusión de lo real vestida por la ideología).
Se habla entonces, en ambos casos, de una víctima que ha sido seducida por la apariencia pero que a la vez, en su papel de víctima no sólo es justificada sino también fundamentada. Su debilidad se fortalece entonces como tal. Al contemplar al hombre como incapaz de enfrentarse a lo real sin el velo de la ilusión, se acepta y hasta cierto punto promueve el que continúe permeandose en esa posición. No se trata de valor para pararse ante lo que es, ese en todo caso es un adjetivo romántico que por su galantería traiciona al acceso de lo real en sí. No se trata de valor porque no existe en lo real un elemento verdaderamente digno de temerse. El temor que aquellos planteamientos de huir al abismo sugieren es la inseguridad al que un nuevo estado alejado de la apariencia nos remitiría. Sin embargo, y aunque aquel sentimiento llegara a presentarse en una primera instancia, sabemos que un sujeto moderno, consecuente consigo mismo, continuaría la guía de la verdad hasta sus últimas consecuencias. El detalle sí, es que semejante concordancia por mas cantada que esté no es garantía funcional de la realización del acto que enuncia. Entonces, ¿es Baudrillard, al menos en este fragmento, un pensador moderno que pudiera decirse que se ha dejado guiar hasta las últimas consecuencias? ¿Que se ha arrojado por la verdad y al mismo tiempo, alternamente y muy probablemente sin la intención de hacerlo, ha contribuido a perpetuar el estado que él mismo critica? Sí. Creo que él, como yo y muchos mas hemos podido caer en ese error paralelo al punto que se busca. Aun así, puede que la solución se encuentre en un lugar muy distinto a éste: en uno tal vez en que la verdad y la apariencia, el vacío y el sentido, solo se juegan como conceptos.
En la cotidianidad de la vida, en el habla de las personas que deambulan por ahí, la apariencia, aunque tal vez ideológica, no se juega ni como apariencia ni como verdad, sino sólo como lo que es... El cuadro de percepcion de lo real se da en ese instante como algo presente y sencillo en su constitución, como el punto que con tanto afán algunos intelectuales, tan elitistamente, concluyen luego de vueltas y vueltas conceptuales, luego de tanta verborrea.
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