Tijuana, extraño tu caos!!
Tus campanas que nunca suenan, tu falta de parques,
la porquería de tus calles y tus cerros secos.
Definitivamente en la distancia, he llegado a amarte.
Las sentencias vienen cada vez mas cortas, cada vez mas rotas. Nuestro individualismo ideológico nos ha armado también contra la fluidez. Somos la condicion del fragmento que se plantea insuperable. Somos el sello de los dioses que huyeron en la cobardía que nos enorgullece y asienta en las nuevas cadenas. Más que olvido somos recuerdo, somos la fidelidad a un amor traicionero.
El control se ha disputado, ya de tiempos atrás, desde las dinámicas del lenguaje. El Imperio Austro-Húngaro por ejemplo, consiguió su consolidación en la oleada de los nacionalismos oficiales de Europa (a finales de 1700) por la implementación del alemán (lengua extranjera) como lenguaje estatal. Este habría de significar entonces no sólo la unidad del estado como nación, sino también la usurpación de las distintas lenguas por una sola. La riqueza de aquellas se filtró por la adaptación a los nuevos modelos a un muy alto costo. Lo mismo sucedió entonces con Escocia y su implementación del inglés (elemento externo nuevamente) a principios del siglo XVII como identidad nacional o, sin ir muy lejos, con la hispanización en América. La conquista de nuestros días no resulta muy distinta a aquella de las determinaciones por la consolidación imperial en el discurso del estado-nación. Por el contrario, el discurso que la sostiene podría encontrarse en una nueva disgregación que, aunque no gira en torno al código lingüístico, sí sigue la misma dinámica a través de su forma.
Orwell, aunque en ficción (ya no tan descabellada para nuestros días), supuso también la idea cuando en 1984 habló de las modificaciones sintácticas en la formación de un lenguaje acortado. Hoy, nuestra lengua sufre la misma fragmentación que la del sujeto, por sus letras reconocemos sus patologías. Un lenguaje impregnado de faltas es lo que tenemos. Un lenguaje enfermo es nuestra actualidad.
El sujeto ahora ha tenido que ingeniárselas para hablar desde la falta y por la falta misma. Es un recurrir al carácter poético que ha envuelto al lenguaje desde su origen. Cae la modernidad y cae el sujeto. Este ha perdido la fe en sus posibilidades y por lo tanto en su voz. Rasca del lenguaje sus últimos recursos y encuentra en ellos el espejismo de su condición. Las posibilidades nacen ahora, paradójicamente, de su ausencia. Por la construcciones cortas exige la consumación en el otro con el ejercicio hermenéutico, lo ha involucrado directamente en su proceso. Le hace ver la falta y reconstruirla. Se hace hablar desde lo silenciado.
Así pues, las sentencias cortas en el centro de espacios blancos tan amplios no implica un debilitamiento de la idea misma. No sublimemos la fluidez. La forma de nuestro lenguaje ha cambiado, su ritmo también, pero el impulso continúa siéndole inherente. Colapsando en la ruptura del estrobo, aún insiste en mantenerse como negación.
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Si les interesa aquello de las consolidaciones del Estado-nación, revisen Comunidades Imaginadas de Benedict Anderson por el Fondo de Cultura.
El control se ha disputado, ya de tiempos atrás, desde las dinámicas del lenguaje. El Imperio Austro-Húngaro por ejemplo, consiguió su consolidación en la oleada de los nacionalismos oficiales de Europa (a finales de 1700) por la implementación del alemán (lengua extranjera) como lenguaje estatal. Este habría de significar entonces no sólo la unidad del estado como nación, sino también la usurpación de las distintas lenguas por una sola. La riqueza de aquellas se filtró por la adaptación a los nuevos modelos a un muy alto costo. Lo mismo sucedió entonces con Escocia y su implementación del inglés (elemento externo nuevamente) a principios del siglo XVII como identidad nacional o, sin ir muy lejos, con la hispanización en América. La conquista de nuestros días no resulta muy distinta a aquella de las determinaciones por la consolidación imperial en el discurso del estado-nación. Por el contrario, el discurso que la sostiene podría encontrarse en una nueva disgregación que, aunque no gira en torno al código lingüístico, sí sigue la misma dinámica a través de su forma.
Orwell, aunque en ficción (ya no tan descabellada para nuestros días), supuso también la idea cuando en 1984 habló de las modificaciones sintácticas en la formación de un lenguaje acortado. Hoy, nuestra lengua sufre la misma fragmentación que la del sujeto, por sus letras reconocemos sus patologías. Un lenguaje impregnado de faltas es lo que tenemos. Un lenguaje enfermo es nuestra actualidad.
El sujeto ahora ha tenido que ingeniárselas para hablar desde la falta y por la falta misma. Es un recurrir al carácter poético que ha envuelto al lenguaje desde su origen. Cae la modernidad y cae el sujeto. Este ha perdido la fe en sus posibilidades y por lo tanto en su voz. Rasca del lenguaje sus últimos recursos y encuentra en ellos el espejismo de su condición. Las posibilidades nacen ahora, paradójicamente, de su ausencia. Por la construcciones cortas exige la consumación en el otro con el ejercicio hermenéutico, lo ha involucrado directamente en su proceso. Le hace ver la falta y reconstruirla. Se hace hablar desde lo silenciado.
Así pues, las sentencias cortas en el centro de espacios blancos tan amplios no implica un debilitamiento de la idea misma. No sublimemos la fluidez. La forma de nuestro lenguaje ha cambiado, su ritmo también, pero el impulso continúa siéndole inherente. Colapsando en la ruptura del estrobo, aún insiste en mantenerse como negación.
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Si les interesa aquello de las consolidaciones del Estado-nación, revisen Comunidades Imaginadas de Benedict Anderson por el Fondo de Cultura.
Y las líneas de fuga fueron hacia adentro.
Viaje astral.
Silencio parlante. Habla callada.
Paralisis y movimiento. Dialéctica de lo estrellado.
...El colapso implosivo de todas mis otredades.
Viaje astral.
Silencio parlante. Habla callada.
Paralisis y movimiento. Dialéctica de lo estrellado.
...El colapso implosivo de todas mis otredades.
Diario de un cuerpo
La lengua sacrificada entre un consomé bastante caliente, que la preparó abriendo sus poros para un arroz grasoso y las semillas de esa salsa verde... Final rico e insoportable.
Uñas largas, rotas y astilladas enmarcadas en padrotes.
El penúltimo dedo de cada pie, gordo y empujado por el pequeño, escondido en el de en medio, como clavándose hacia adentro. Todos los otros, dibujan rectitud.
En las manos, dos dedos también se oponen, no los penúltimos sino los segundos, trazándose hacia el resto de los dedos erguidos. Escondiendo los gordos y juntando la línea de las dos manos, los vemos abiertos entre sí pero con uñas tercas en posicionarse derechamente. El hueso se opone mientras la forma insiste.
Labios hinchados luego del largo sueño.
Ojos brillosos. Ojos largos. Ojos juguetones entre la noche y el día, entre el sueño y la vigilia.
Cuerpo en resaca. Falta de agua. Mareo general.
Uñas largas, rotas y astilladas enmarcadas en padrotes.
El penúltimo dedo de cada pie, gordo y empujado por el pequeño, escondido en el de en medio, como clavándose hacia adentro. Todos los otros, dibujan rectitud.
En las manos, dos dedos también se oponen, no los penúltimos sino los segundos, trazándose hacia el resto de los dedos erguidos. Escondiendo los gordos y juntando la línea de las dos manos, los vemos abiertos entre sí pero con uñas tercas en posicionarse derechamente. El hueso se opone mientras la forma insiste.
Labios hinchados luego del largo sueño.
Ojos brillosos. Ojos largos. Ojos juguetones entre la noche y el día, entre el sueño y la vigilia.
Cuerpo en resaca. Falta de agua. Mareo general.
Mis lunares insisten, son tercos en seguir apareciendo… El tintero gusta de caer sobre mi piel solo en gotas, algunas entre mi boca, algunas entre mis ojos.
Zac
Zac.
Perteneciente al 11 de marzo según el Haab de los mayas.
Significa blanco.
Patrono: el viento que da vida y muerte.
Representando a “la que cura con las manos”
Perteneciente al 11 de marzo según el Haab de los mayas.
Significa blanco.
Patrono: el viento que da vida y muerte.
Representando a “la que cura con las manos”
En las Islas Trobriand, Nueva Guinea, son los hombres quienes deben cuidarse de las mujeres calientes. En los tiempos de cosecha, puesto que son aquellas las que trabajan las tierras, deben contemplar los extranjeros que si alguno se aventurara a pasar por ahí correría el riesgo de ser despojado de su ropa para convertirse en el motivo de una orgía comunal.
Sería curioso que, al menos verbalmente (ese sería un principio), en nuestras calles la mujer pudiera tomar abiertamente la posición de manifestar su hambruna sexual tan grotescamente como algunos hombres lo hacen, situación de por sí naturalizada… Gracioso de más sería pues, ver a un hombre intimidado ante aquella explosión de las ganas, disimulando su sonrisa vanidosa luego de semejante argüende.
Si les interesa leer más sobre estas comunidades, revisen a Malinowsky en su estudio sobre el ritual del Kula en Los Argonautas del Pacífico Sur.
Sería curioso que, al menos verbalmente (ese sería un principio), en nuestras calles la mujer pudiera tomar abiertamente la posición de manifestar su hambruna sexual tan grotescamente como algunos hombres lo hacen, situación de por sí naturalizada… Gracioso de más sería pues, ver a un hombre intimidado ante aquella explosión de las ganas, disimulando su sonrisa vanidosa luego de semejante argüende.
Si les interesa leer más sobre estas comunidades, revisen a Malinowsky en su estudio sobre el ritual del Kula en Los Argonautas del Pacífico Sur.
Tan falsa como honesta, con un empobrecido código de valor que nunca ha funcionado tan bien como dijeron, cuya legitimidad desaparece y no me interesa recuperar… con relecturas de las situaciones y obsesiones por revivirlas en el recuerdo, con demasiada cabeza, con demasiada memoria, con demasiadas palabras, con… con esta con-fusión, con esta contrariedad, fundida y desplegada en este nombre.
Que lindo sería entregarse abierta a la caída, sin los cintos del miedo y las nociones de piso… dejar respirar al cuerpo, como en la cumbiera de Johansen, y tal vez más…
Para una noche solitaria, nada mejor que un paseo por las calles de sombras largas, escasos faroles y brillantes escudos nacionales, bien acompañadas por un guajolote (tortita ahogada) de Doña Cata, la del 65.
La represión ha ganado lugar en nuestra palabrería, nos ha sentenciado. De la manera más mañosa se filtró en ella condenándonos a buscar nuevas líneas de resistencia, nuevas líneas de fuga capaces de retarla. Las palabras se han cortado ya, como un cuerpo ultrajado. Su sentido es epiléptico, su ambiente suspensivo y su tono lúdico… pareciera no significar una verdadera amenaza. Sin embargo, desde su crisis, encontramos la multitud polifónica de voces que surgen, no como repetición sino como negación. Su autenticidad está en el mismo lanzamiento de aquellas que más que por su posibilidad significante constituyen el delineado, la nueva forma, de esta actitud que se levanta, apenas sugiriendo la siguiente adaptación cultural al llano de lo caótico.
Y la historia de los cuerpos fue así...
Dos, más extraños que conocidos.
Una planta, un giro.
Un sillón, un abanico.
Una cerveza, dos esquinas.
Todo a medias contado,
todo a medias pensado.
Una sonrisa, un lugar
...y un tal vez.
Dos, más extraños que conocidos.
Una planta, un giro.
Un sillón, un abanico.
Una cerveza, dos esquinas.
Todo a medias contado,
todo a medias pensado.
Una sonrisa, un lugar
...y un tal vez.
Salgo del lugar… A la derecha, el andador… A la izquierda, una calle larga, poco iluminada y al final mi casa. Camino entre tanta gente como con el afán de sentirme con alguien. Cuento los sellos de esas “Q” que nombran la tierra como queretana, veo los tapones de las alcantarillas con el escudo del estado que tan seria e infantilmente se reconoce con el lema de ser el mejor.
… Recuerdo aquella exposición en que tantas cosas no entendía, pero una sí: en la mira, al horizonte, un bote gastado de basura, un depósito vuelto bala y redireccionado a nosotros. Vaya fraude! La limpieza condenando este suelo a pesar de sus sellos! El fétido olor de lo que empieza a pudrirse ha dejado de contenerse para ahora presentarse en salas impecables llenas de incógnitas y acompañadas de mal vino.
Querétaro, como gran parte del puritanismo mexicano que nos educa, tal vez sea mejor (como su slogan lo dice) porque, tratando desesperadamente de tapar sus propias salidas por esa obsesión con lo limpio, abre nuevos espacios (irónicos y sinceramente más divertidos) para conciliar su propia muerte.
… Recuerdo aquella exposición en que tantas cosas no entendía, pero una sí: en la mira, al horizonte, un bote gastado de basura, un depósito vuelto bala y redireccionado a nosotros. Vaya fraude! La limpieza condenando este suelo a pesar de sus sellos! El fétido olor de lo que empieza a pudrirse ha dejado de contenerse para ahora presentarse en salas impecables llenas de incógnitas y acompañadas de mal vino.
Querétaro, como gran parte del puritanismo mexicano que nos educa, tal vez sea mejor (como su slogan lo dice) porque, tratando desesperadamente de tapar sus propias salidas por esa obsesión con lo limpio, abre nuevos espacios (irónicos y sinceramente más divertidos) para conciliar su propia muerte.
Los estragos de un juego que pierde sus propias reglas, la cruda cristiana de un proceder chapucero, el aliento innecesario pero determinante de un desconocido, la fe ciega de aquel del parque que hablándome de la vida me acusaba con ella, estos pasos destanteados, este baño de sueños rotos, de sueños que se rompen entre deseos absurdos y faltas que emergen… Tres papeles: una indiferencia, un exceso de preocupación y esos ojos cerrados.
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