Ideas desordenadas en cabeza mareada fueron, una o varias veces, el escenario de un ridículo... las cartas del deseo fugitivo de Prudencia. Por whiskey alguna vez se me condenó a la niñez, por cerveza ahora se me condena a Terquedad.
Hallazgos de ojos en discos rayados, etiquetas coloridas en círculos negros. Y vienes aquí robando con tu presencia la humedad de estos labios en todo el pedir de este cuerpo. Y sólo de ganas nos llenamos... de sombras, legos y desiertos.
1 comentarios:
Me gusta este escrito Yhaira, te quedó bien chingón,me gusta, abrazo
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