La escritura aquí, es el reconocimiento de la ausencia por mi desaparición corporal, por la virtualidad del atributo panóptico que uno cree conseguir pensando, escribiendo. Es la ilusión de una transparencia que se declara terca en cristalizarse, en olvidarse. Y es castigo de los silencios que la aguardan, cinismo de las esperanzas que la traicionan.

Al ocaso, es la Dainza estrellándose con Bardillard.