Y no soltamos a Kundera...

El que no seduce pero desnuda de golpe. Grotesco, burdo, incitante... tosco de manos.
Por eso todas las historias corren de sí, a ninguna la deja completa pero a todas las usa.
Ansía moverse de uno a otro cuerpo, desvestirlos todos, calzar sus miradas y sentir sus andares... para luego, para luego cambiar de sexo, cambiar de nombres y rodar otro libro.