La soledad se vive desde casa. Qué sorpresa, qué absurdo, qué podrida satisfacción.
Ella, la ella de ellas. Ella, la ninfa guardada en bosque de ecos, en luces de voz y sombras de recuerdos, se acomoda en el hormigueo de mi vientre, abre la sonrisa y espera el golpe.
Demasiado de mí... Búsqueda de otra cosa
Ideas desordenadas en cabeza mareada fueron, una o varias veces, el escenario de un ridículo... las cartas del deseo fugitivo de Prudencia. Por whiskey alguna vez se me condenó a la niñez, por cerveza ahora se me condena a Terquedad.
Hallazgos de ojos en discos rayados, etiquetas coloridas en círculos negros. Y vienes aquí robando con tu presencia la humedad de estos labios en todo el pedir de este cuerpo. Y sólo de ganas nos llenamos... de sombras, legos y desiertos.

En el principio era el caos

Y descubrí a Revueltas entre las sábanas de aquella noche... esa voz robada y esa que lanza al vuelo.
Peco de fantasía en tierra de cuerpos
Tijuana!