(Retrato rosa)
Empujada de entusiasmo, río desde su pecho.
Cierro las manos y huelo ese sueño.
El cuarto se filtra en sus sonrisas,
mientras el cactus florece a desierto y espinas.
(Retrato rojo)
¡Ingenuo el de las tormentas con playas largas!
¡Ingenua la que acaricia las sombras falsas!
¡Espejismo de Judas!
Hilo incompleto en el laberinto de Ariadna,
luz que condena al beso y la espalda.
…Mi roto retrato de papel,
mi seducción defectuosa.
(Retrato azul)
Altas y calmas son las olas de este mar ensordecido.
Terribles y prontas las mordidas de este endeble piso.
Horizontes gritándose desde la ruina,
caminos abiertos y azares dispuestos.
Desde la persistencia de un tiempo muerto
y los escenarios de una mirada que ha sido robada,
se levanta en silencio el vestido negro,
el de corte más largo y desnudo de espalda.
De arrebato la envuelve desafiantemente,
sostiene su rostro y juega en su cuerpo.
La raspa y la abraza, la corta y la incita,
saboreándola con su tejido a escombro.
(Retrato Negro)
Y camina por la erosión de la tierra sedienta,
en tacones se menea cautivando al viento,
arrancándolo en decisión y tropiezo.
Y ríe de sí y ríe con él.
Extiende sus brazos y solo camina.
Le escupe palabras, lo besa con ellas.
Y ríe… ríe… ríe.
(Retrato Blanco)
No hay retrato blanco.
Solo una nota floreciendo en las alturas del vacío,
una flor regalándose en la sed de la espina y su nido.
Empujada de entusiasmo, río desde su pecho.
Cierro las manos y huelo ese sueño.
El cuarto se filtra en sus sonrisas,
mientras el cactus florece a desierto y espinas.
(Retrato rojo)
¡Ingenuo el de las tormentas con playas largas!
¡Ingenua la que acaricia las sombras falsas!
¡Espejismo de Judas!
Hilo incompleto en el laberinto de Ariadna,
luz que condena al beso y la espalda.
…Mi roto retrato de papel,
mi seducción defectuosa.
(Retrato azul)
Altas y calmas son las olas de este mar ensordecido.
Terribles y prontas las mordidas de este endeble piso.
Horizontes gritándose desde la ruina,
caminos abiertos y azares dispuestos.
Desde la persistencia de un tiempo muerto
y los escenarios de una mirada que ha sido robada,
se levanta en silencio el vestido negro,
el de corte más largo y desnudo de espalda.
De arrebato la envuelve desafiantemente,
sostiene su rostro y juega en su cuerpo.
La raspa y la abraza, la corta y la incita,
saboreándola con su tejido a escombro.
(Retrato Negro)
Y camina por la erosión de la tierra sedienta,
en tacones se menea cautivando al viento,
arrancándolo en decisión y tropiezo.
Y ríe de sí y ríe con él.
Extiende sus brazos y solo camina.
Le escupe palabras, lo besa con ellas.
Y ríe… ríe… ríe.
(Retrato Blanco)
No hay retrato blanco.
Solo una nota floreciendo en las alturas del vacío,
una flor regalándose en la sed de la espina y su nido.
Les cuento
El pasado viernes 7 de marzo un grupo de alrededor de 1500 jóvenes se reunió en Plaza de Armas (aquí, en pleno centro de Querétaro, frente a la antigua casa de La Corregidora) con un poder de convocatoria que a cualquiera sorprende escuchando el motivo: una madriza a los "emo" que ahí se agrupaban.
Como contexto les cuento que a partir de esa plaza se abre la Ave. 5 de mayo, calle caracterizada por su vida nocturna: cafés, antros, bares y demás, lugares todos conocidos por ser caros y estar llenos de caras arregladas también de más (muchos de menos de 20 años). Es común pues, ver a la gente aglomerada los viernes temprano en Plaza de Armas. Pero aquí coinciden con otros grupos de gente variada: señores y adultos de la tercera edad (ja!) que atienden a los restaurantes que la rodean, turistas fotografeando "la fuente de los perritos" (en el centro de la plaza se levanta una fuente con la imagen del Marqués del Villar con cuatro perros a su alrededor), parejas acurrucadas en las bancas, vendedores de globos (aún a estas horas), los personajes de cuento que pasean promoviendo el recorrido nocturno por las casas que guardan las leyendas más rentables de Querétaro, policías (porque la ex-casa de Josefa es ahora Palacio Municipal); y bueno, una bola de románticos, snobs, intelectuales, solitarios, perdidos, punks, darks y emos.
(Nota: la mera denominación de grupos me parece ya bastante extraña, pero puede suponerse necesaria para explicar lo que viene).
Este día coincidieron todas aquellas caretas, pero algo fue distinto. Días antes, había circulado un correo convocando a todo aquél que fuera "anti-emo" para verse en el Jardín Zenea (plaza ubicada una cuadra abajo de la de armas) y dirigirse a ésta con la finalidad de golpear a los "emotionals".
En 1500 se calcula el número de asistencia... 1500. Aparentemente se golpeó solo a un muchacho y la cosa no pasó de ser una fiesta, el titular de los diarios por dos días y el tema en boca de todos. Se decía que eran menores de edad en su mayoría y el periódico cita a algunos como pertenecientes a universidades de renombre, pero el periódico también dice que fueron 800. Aún así, el nivel de convocatoria y de sorpresa ante un acto de intolerancia como éste a ese horizonte generacional, se come mis palabras. Entre indignación y risa se escuchan otras vertientes del problema que desembocan en fricciones entre los mismos "emo": unos acusándose a otros de "emos piratas" (problema también de golpes en la Feria Internacional de Querétaro, el pasado diciembre).
La cuestión es tanto absurda como fascinante. La construcción identitaria que hasta ese día se jugaban cabello planchado escondiendo la frente (y algún ojo), ropas oscuras, olor a tristeza y drama en la cara; y, por su contraparte, cabello planchado, blusas brillosas, colores frescos, carros y soberbia en la cara, vienen a demostrar hoy la insuficiencia de la combinación material en un cuerpo por la exigencia de su actuar colectivo. No ya, pisteando todos en un mismo lugar bajo el abrigo de la misma música, sino con la mirada dispuesta en el otro, en el imaginario creado ante la propia angustia del sentirse juzgado. La coincidencia se da entonces, más que por el rechazo o la acusación, por la laceración del imago que no me apropia. Ya no hay palabras sino delimitación de un territorio. La lucha se hace concreta en la reelaboración de una nueva técnica capaz de funcionar de esencialista. El lugar se juega ya, apostando los ritmos de nuevas pasiones, de morbo, novedades y seducciones.
La plaza, hoy vuelve a ser de armas.
A partir de ahora, un emotional en Plaza de Armas, es una incitación, tan salvaje como política.
__________________________
Pero escuchen como va el discurso...
Bueno, ya no digo nada.
Vean esto y luego, si quieren, comenten...
Como contexto les cuento que a partir de esa plaza se abre la Ave. 5 de mayo, calle caracterizada por su vida nocturna: cafés, antros, bares y demás, lugares todos conocidos por ser caros y estar llenos de caras arregladas también de más (muchos de menos de 20 años). Es común pues, ver a la gente aglomerada los viernes temprano en Plaza de Armas. Pero aquí coinciden con otros grupos de gente variada: señores y adultos de la tercera edad (ja!) que atienden a los restaurantes que la rodean, turistas fotografeando "la fuente de los perritos" (en el centro de la plaza se levanta una fuente con la imagen del Marqués del Villar con cuatro perros a su alrededor), parejas acurrucadas en las bancas, vendedores de globos (aún a estas horas), los personajes de cuento que pasean promoviendo el recorrido nocturno por las casas que guardan las leyendas más rentables de Querétaro, policías (porque la ex-casa de Josefa es ahora Palacio Municipal); y bueno, una bola de románticos, snobs, intelectuales, solitarios, perdidos, punks, darks y emos.
(Nota: la mera denominación de grupos me parece ya bastante extraña, pero puede suponerse necesaria para explicar lo que viene).
Este día coincidieron todas aquellas caretas, pero algo fue distinto. Días antes, había circulado un correo convocando a todo aquél que fuera "anti-emo" para verse en el Jardín Zenea (plaza ubicada una cuadra abajo de la de armas) y dirigirse a ésta con la finalidad de golpear a los "emotionals".
En 1500 se calcula el número de asistencia... 1500. Aparentemente se golpeó solo a un muchacho y la cosa no pasó de ser una fiesta, el titular de los diarios por dos días y el tema en boca de todos. Se decía que eran menores de edad en su mayoría y el periódico cita a algunos como pertenecientes a universidades de renombre, pero el periódico también dice que fueron 800. Aún así, el nivel de convocatoria y de sorpresa ante un acto de intolerancia como éste a ese horizonte generacional, se come mis palabras. Entre indignación y risa se escuchan otras vertientes del problema que desembocan en fricciones entre los mismos "emo": unos acusándose a otros de "emos piratas" (problema también de golpes en la Feria Internacional de Querétaro, el pasado diciembre).
La cuestión es tanto absurda como fascinante. La construcción identitaria que hasta ese día se jugaban cabello planchado escondiendo la frente (y algún ojo), ropas oscuras, olor a tristeza y drama en la cara; y, por su contraparte, cabello planchado, blusas brillosas, colores frescos, carros y soberbia en la cara, vienen a demostrar hoy la insuficiencia de la combinación material en un cuerpo por la exigencia de su actuar colectivo. No ya, pisteando todos en un mismo lugar bajo el abrigo de la misma música, sino con la mirada dispuesta en el otro, en el imaginario creado ante la propia angustia del sentirse juzgado. La coincidencia se da entonces, más que por el rechazo o la acusación, por la laceración del imago que no me apropia. Ya no hay palabras sino delimitación de un territorio. La lucha se hace concreta en la reelaboración de una nueva técnica capaz de funcionar de esencialista. El lugar se juega ya, apostando los ritmos de nuevas pasiones, de morbo, novedades y seducciones.
La plaza, hoy vuelve a ser de armas.
A partir de ahora, un emotional en Plaza de Armas, es una incitación, tan salvaje como política.
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Pero escuchen como va el discurso...
Bueno, ya no digo nada.
Vean esto y luego, si quieren, comenten...
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